El estrés
El estrés o stress se ha convertido en una palabra cotidiana de nuestros tiempos, yo no recuerdo haberla oído cuando era adolescente y mucho menos niña, sin embargo los niños y niñas de ahora la utilizan no solo para hablar de algo que sienten los adultos sino que forma parte de su propia experiencia.
El ritmo acelerado de la vida actual, así como el desarrollo tecnológico y la prisa con que debemos iniciar y vivir cada día ha creado una tensión permanente en nuestro diario vivir que nos ha llevado a estar angustiados, apurados perdiendo energía vital que cada vez se nos hace más difícil obtener.
Vamos tan rápido que detenernos y tomarnos un tiempo para nosotros no es una posibilidad es más bien una pérdida de tiempo. En este momento justo mientras lee estas líneas aproveche, tómese unos minutos, respire, “desconéctese” de la rutina y piense:
Si el stress es la reacción que tiene nuestro organismo ante la presión constante, si es el mensaje que nuestro cuerpo nos envía para alertarnos que estamos sobrepasando el balance y armonía entre nuestro cuerpo y nuestras emociones, ¿por qué no aprender a escuchar esos mensajes?.
El stress forma parte de nuestra vida, es un compañero inevitable, pero no necesariamente es negativo, lo que hay que hacer es aprender a hacerle caso a todos los mensajes no verbales que nuestro organismo envía antes de sobrepasar los límites.
Aún cuando las presiones constantes de nuestra vida se han convertido en nuestro ritmo cotidiano eso no significa que debamos acostumbrarnos sin oponer resistencia, más bien le planteo lo contrario, aprendamos a detectar cuáles son los mensajes que nuestro cuerpo nos manda como alertas, por ejemplo:
- Cansancio, problemas digestivos, dolores de cabeza, pérdida del apetito
- se nos olvidan las cosas, cambia nuestro estado de ánimo
- problemas para dormir o descansar
- Dolores musculares
- Irritabilidad o aislamiento, entre otras
Si logramos ver estos síntomas como alertas y no como parte normal de nuestra vida, si podemos aprender a escucharlos como mensajes que nos dicen que estamos a punto de perder el balance que debe haber entre las presiones diarias y nuestra capacidad de respuesta a las mismas es el momento justo de darnos un respiro y tomarnos un tiempo para nosotros mismos.
Inténtelo, deténgase y reflexione sobre las posibilidades que usted tiene para lograr descansar y separarse del ritmo acelerado de todos los días. No podemos eliminar las fuentes que nos provocan de stress, pero si podemos aprender a compensar las consecuencias que la presión y exigencias excesivas nos provocan, podemos aprender a no llegar a los límites, tal vez entonces si tengamos tiempo para disfrutar y nos permitamos descansar. |