Psicología

 

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La buena crianza

Para todos aquellos que tenemos hijos e hijas la tarea de ser papás y mamás es una de las más demandantes, requiere de una completa entrega y compromiso en donde se ponen en juego muchas de nuestras habilidades y actitudes como adultos. Nuestra meta es lograr una “buena crianza” que les permita llegar a ser personas plenas con valores éticos y morales que guíen en su vida una adecuada toma de decisiones.

Esta “buena crianza” incluye necesariamente las formas en que nos relacionamos y vinculamos con ellos; es en este aspecto que queremos presentar algunas ideas que podrían facilitar esta gran tarea que tenemos entre manos y que nos lleve con éxito a la meta.

Primero es fundamental que ubiquemos la edad y las vivencias asociadas a cada etapa de tal forma que podamos clarificar el qué, cómo y hasta dónde exigirles.

Segundo fortalecerles su autoestima reconociendo sus atributos o características positivas, lo que hacen bien y lo que concluyen con éxito, es decir sus logros. Con ello contribuimos a que tengan una buena valoración e imagen de sí mismos.

Tercero, abrir un canal de comunicación permanente con el cual puedan contar siempre, escucharlos, dejarlos exponer sus planteamientos sin interrumpirlos con críticas o censuras, favoreciendo de esta forma su confianza y seguridad de poder expresarse con libertad.

Cuarto, respetar su intimidad escuchando lo que nos quiera compartir y no presionándolo a decir más de lo que desea.

Quinto respetar sus puntos de vista u opiniones exponiendo también los nuestros en un ambiente de equidad donde nosotros como adultos les aportemos elementos suficientes que les permitan tomar decisiones acertadas.

Sexto enfrentar los conflictos con una disposición al diálogo y con una actitud negociadora que lleve al establecimiento de acuerdos y compromisos de todas las partes, es decir de nosotros como padres y madres y de ellos como hijos e hijas. La imposición de la autoridad por la autoridad no genera espacios de reflexión y acercamiento a nuestros hijos e hijas, que conforme van creciendo van desarrollando una gran capacidad de análisis y crítica.

Sétimo concebir sus errores no como fracasos sino como posibilidades de aprender y reparar, integrando elementos que los acerquen a la meta deseada con el apoyo y la ayuda de nuestra retroalimentación.

Octavo permitirles que compartan con sus amigos y amigas en espacios y condiciones que aseguren su bienestar y protección. En este sentido es muy importante conocer y autorizar siempre y en todo momento dónde están, quién los acompaña y el motivo por el cual se encuentran fuera de nuestro hogar.

Ubicar a nuestros hijos e hijas en su edad y contexto de desarrollo, estimularlos, escucharlos, respetar sus puntos de vista y decisiones, ayudarlos a enfrentar conflictos con una actitud negociadora de conciliación y a asumir el error como un aprendizaje de mejora, les dará la posibilidad de establecer buenas relaciones con los otros y sobretodo a construir vinculaciones afectivas duraderas que contribuyan al desarrollo pleno personal y de todos los otros miembros de los núcleos a los que se pertenezca.

 

El centro psicosocial Shkabá está especializado en la atención psicológica de adolescentes, niños y adultos. Además organizaciones recurren a sus servicios.
Póngase en contacto a través de los teléfonos 234-8907 ó 283-1881.
 

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