¿Tiene un hijo adolescente?
¿Ha observado que su hijo ha cambiado sus gustos y necesidades? ¿Siente que su hijo ya no disfruta de igual manera las actividades y paseos familiares? ¿Que busca estar acompañado y realizar actividades con sus amigos? Estos esos son algunos de los cambios que viven los jóvenes cuando ingresan a la adolescencia.
Qué difícil se les hace a los padres poder entender y acomodar tanto cambio en sus hijos. Hasta llegan a dudar de cómo deben actuar frente a ellos, de la forma de tratarlos, los límites que necesitan, lo que deben o no permitirles. Es un hecho, en la mayoría de los casos, que los esquemas anteriores de relación y crianza no dan igual resultado que cuando eran niños.
Esta importante época les proporciona a los jóvenes un sinnúmero de nuevas experiencias, de las cuales se sienten atraídos como por un imán. Son tantos y contradictorios los sentimientos que experimentan, que pueden pasar fácilmente de la alegría a la tristeza, de la certeza a la confusión e incertidumbre, de la tranquilidad al enojo, de la aceptación a la rebeldía, lo que nos indica que tampoco es fácil para ellos. Los adolescentes tienen una inmensa sed de independencia y autonomía, pero aunque usted no lo crea, igualmente le temen al distanciamiento de sus padres y tienen una gran necesidad de sentirse queridos, aceptados y acompañados.
Es un momento de la vida donde necesitan cuestionar a sus padres, sus principios y sus valores, para poder empezar a construir los propios y consolidarse a futuro con seres únicos y diferenciados. Los adultos lo que podemos observar es como entre los adolescentes hay grandes similitudes en sus intereses, vestimenta, expresiones verbales, porque han construido toda una identidad, transitoria quizás, pero que les genera una gran seguridad y un fuerte sentimiento de acompañamiento entre ellos.
Esbozamos aquí algunas sugerencias para los padres:
- Acérquese más a su hijo, conozca sus intereses y amistades pero respetando su espacio e intimidad.
- Incentive que sus hijos se reúnan con sus amigos en su casa, esto le permitirá conocerlos mejor y generar un ambiente de mayor contención.
- Sea de los padres que los llevan a las actividades de ellos-as, pase por él, sea un padre presente, probablemente su hijo ahora se lo reclamará pero luego lo valorara.
- En esta etapa de la vida es muy importante el equilibrio que muestren los padres entre autoridad y afecto. El joven necesita sentirse querido pero a su vez contar con los límites necesarios y figuras adultas que le generen respeto.
- Fomentar la reflexión en ellos, que les permita analizar y tomar en cuenta las posibles ventajas y consecuencias de sus acciones.
- Los límites a sus hijos deben ser razonables y coherentes.
- Utilice el dialogo como medio para resolver conflictos que le presenten.
- Sea respetuoso de las opiniones e ideas que tenga su hijo por más lejanas que sean de las suyas. Recuerde que la comunicación respetuosa es un aspecto fundamental en su relación con él.
- Recuerde, aunque usted tenga mucha experiencia de vida, su hijo puede enseñarle grandes cosas. Permítase aprender de ellos y permítanles aprender de ustedes.
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