Por Carlos Zegarra
Una vez más Alejandro González Iñarritu y su compatriota Guillermo Arriaga vuelven a colaborar en una de las mejores películas postuladas para el Óscar.
A diferencia de "Amores perros"(2000) y "21 gramos" (2003), sus anteriores películas, Babel funciona más en el sentido global de la historia y menos en el tratamiento íntimo y psicológico de los personajes. Aunque algunos prefieren la antigua fórmula de este dúo mexicano, queda claro que el tratamiento de esta nueva propuesta encuentra en lenguaje adecuado para el mensaje que está presentando.
La película goza de un guión "abierto" que le permite al espectador hacer diferentes comparaciones y lecturas, dando como resultado una gran cantidad interpretaciones sobre diferentes temas que en ella se plantean. Aunque por momentos cae en pequeños letargos, en general la película está bien construida, resuelta y con buen ritmo.
Las dos grandes líneas que esta película maneja son: las diferencias sociales y culturales entre el primer y el tercer mundo y la relación entre padres e hijos. De ahí en adelante el espectador puede percibir otra gran cantidad de aspectos que envuelven la actual sociedad globalizada y sacar sus propias conclusiones.
Presentado a través de personajes de diferentes etnias y culturas, Iñáritu y Arriaga han creado un gran rompecabezas que abarca una pareja norteamericana, una niñera mexicana, una familia marroquí, un padre y su hija japoneses quienes de una forma u otra se ven involucradas en un conflicto internacional creado por la desinformación de los medios de comunicación.
La historia arranca con un accidente provocado por dos niños marroquíes quienes hieren a una norteamericana con un rifle cuyo viaje desencadena una serie de eventos en los que llevan la peor parte son los más desposeídos.
Las actuaciones son de buena calidad, pero en la forma en que está narrada la película, no son el plato fuerte de la misma. Se destaca sobre manera la actuación de Rinko Kikuchi (Chieko) la hija del empresario japonés y Adriana Barraza (Amelia) que interpreta la niñera mexicana de la pareja norteamericana.
La excelente cinematografía esta a cargo del también mexicano Rodrigo Prieto quien tiene a su haber películas de la talla de 21 gramos (2003), Frida (2002), Brokeback Montain (2005) y Alexander (2004) y la música que es uno de los mejores elementos de esta película es del reconocido compositor argentino Gustavo Santaolalla, quien ya ha trabajado con Iñárritu en "21 gramos" y "Amores Perros".
Aunque los latinoamericanos no han sido muy receptivos a esta propuesta globalizada de estos cineastas, creo que es importante verla con otros ojos y dejar de añorar "Amores Perros" y disfrutarla en la proporción que esta obra tiene, para así poder encontrar la esencia de lo que estos dos mexicanos nos están tratando de contar. |