Por Carlos Zegarra
Frank Miller, uno de los más importantes historietistas de los Estados Unidos, es retomado para la pantalla grande, después del éxito alcanzado por "Sin City" (2004) co-dirigida por Robert Rodríguez.
Sin embargo, esta versión cinematográfica de 300, no está necesariamente a la altura de su contraparte gráfica, como lo logrado en "Sin City".
No podemos dejar de pensar en el estilo grandilocuente es ya una forma estética de cubrir las deficiencias de un guión con poco contenido.
Tal es el caso de esta película, que para quienes gustan de los espectáculos visuales resultara un "delicatessen", ya que su puesta en escena es (después de Sin City) una de las mejores adaptaciones, o recreaciones de un comic en la pantalla grande.
Su pecado es no llegar a la profundidad de los textos dramáticos y la riqueza de los personajes expuestos por Miller en su versión original, creando una versión tanto pálida y polarizada de los mismos.
Como una costumbre en el cine de "jolibud" el director Zack Snyder, centró la producción en las escenas de acción, logradas de forma impecable, pero que ya al tercer "pincho de carne", resulta un poco repetitiva y falta de creatividad.
No deja de ser interesante como se repite el patrón adoctrinante norteamericano en las formas de hacer cine. Por ejemplo cuando existía la guerra fría, los héroes combatían el mal generado por los rusos "come niños", Igualmente propagandístico resulta las producciones en tiempos de guerra con Alemania, Vietnam y demás enemigos de la libertad.
No quiero decir con esto que Snyder esté en contubernio con las políticas "mister Bush", pero si tenemos que notar, que tal vez si no fuera por el momento histórico, la heroica guerra de los Espartanos contra los Persas (hoy iraquíes) todavía estaría en el papel.
A pesar de todo esto, la película es entretenida y logra momentos de gran intensidad visual, especial para quienes gustan del comic. |