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El rock en castellano se pone nostálgico al evocar a Gustavo Cerati, una de las figuras más aclamadas de la música argentina que este 11 de agosto del 2019 hubiera apagado sus 60 velitas, de no ser porque la muerte, que siempre actúa sin previo aviso, se lo llevó en el 2014, luego de estar cinco años en coma por un accidente cerebrovascular.

Es sorprendente que otros astros del rock, algunos incluso muy autodestructivos como Charly García, le hayan sobrevivido. Lo que no es sorpresa, en cambio, es la enorme reputación que Cerati conserva entre los fanáticos del rock, que se niegan a olvidarlo. Bueno, es difícil desprenderse de alguien que logró colar muchas canciones en la banda sonora de los latinoamericanos, desde Chile hasta la comunidad hispana en Estados Unidos. Incluso, su música inspiró recientemente una función del Circo del Sol.

Gustavo Cerati siempre será recordado por haber liderado a Soda Stereo, el grupo que creó en 1982 con el bajista Héctor ‘Zeta’ Bosio y el baterista Charly Alberti. Cerati tocaba la guitarra, en especial la PRS Multifoil, pero era un multiinstrumentista que se lucía en los teclados, además de que era el compositor principal y el cantante.

Soda Stereo empezó haciendo música divertida de géneros new wave y punk, pues Argentina salía de una feroz dictadura y Cerati pensaba que la gente necesitaba vías de escape, y tuvo razón pues canciones como ‘Quiero ser el jet set’ y ‘Te hacen falta vitaminas’ se hicieron muy populares, no solo en su país sino en la región.

Luego, Cerati llevó a Soda por otros géneros como el hard rock, el alternative y la fusión con lo electrónico, para un total de siete álbumes de estudio y varios hits, como ‘Persiana americana’, ‘Cuando pase el temblor’, ‘Signos’, ‘Nada personal’ y ‘Ella usó mi cabeza como un revólver’. Aunque dos canciones son infaltables cuando se arman los compilados históricos del rock latino. Una es ‘De música ligera’. La otra es ‘La ciudad de la furia’.

Cerati superó esas dependencias y hasta dejó de fumar (es una ironía que uno de sus discos en solitario se llame ‘Bocanada’) cuando tenía 40 años y le llegó una súbita preocupación por su estado de salud, tras una tromboflebitis que lo puso en terapia dos días.

Lo que no cambió fue su permanente necesidad de controlar su entorno creativo, algo que llevó a exasperar el ambiente de trabajo en Soda, que se disolvió en 1997, para un reencuentro en el 2007 que dejó una enorme gira por América, un disco doble en vivo pero ningún álbum de estudio. Cerati vivió con intensidad su etapa en solitario. No dejó de grabar sus discos (cinco hasta su muerte) ni de colaborar con sus colegas, como Fito Páez, Shakira, Telefunka, Bajofondo o Mercedes Sosa.

En lo personal, no logró consolidarse en una relación. Su matrimonio con Belén Edwards duró un año. Con la chilena Cecilia Amenábar, con la que tuvo dos hijos, duró casado nueve años, hasta su divorcio en el 2003. Cerati dejó de proyectar el “te amaré por siempre” y se apegó, tanto en lo sentimental como en lo creativo, a otras de sus famosas frases: “Siempre es hoy”.

Y sí, siempre será un buen momento para desempolvar los discos de Soda Stereo o buscar a Cerati en Spotify, para darle gracias totales por las buenas canciones que nos legó.

Nota: elcomercio