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King Crimson, la banda pionera de rock progresivo, la que rompió moldes en 1969 con aquel mítico "In the Court of the Crimson King" con la portada del hombre gritando, celebra este año su 50 aniversario con un objetivo en mente: introducir su música en los "oídos inocentes" de nuevos públicos.

"Los retos son necesarios para mantener el cuerpo en movimiento", ha dicho el líder de la formación, Robert Fripp, en un encuentro con la prensa internacional en la October Gallery de Londres.

Robert Fripp es poco dado a ponerse en el punto de mira de fotógrafos y periodistas, pero cuando tiene algo que contar lo hace con toda solemnidad, como ha ocurrido este fin de semana en Londres, donde se ha subido a la tarima de la sala de conferencias de la galería decidido a interpretar su papel de músico de renombre, con sinceridad y entrega.

Sin música, pero con puesta en escena y vestuario cuidadosamente elegidos para la ocasión, Fripp ha hablado de su relación con el público, con la industria, con la creación artística y con su gran amor, la música, y ha pasado muy por encima de otros temas más mundanos como los detalles del cincuenta aniversario de la banda.

No obstante, los actos de este cumpleaños son dignos de mención porque es una celebración por todo lo alto: una gira con 50 conciertos por todo el mundo, un documental, 50 digitalizaciones de grabaciones raras extraídas del archivo y un 'box set' de seis vinilos de la primera etapa.

Además de la promesa de que para final de año todos los discos de estudio de la formación estarán disponibles en nuevas ediciones de alta calidad, según informó Doctor Music.

De la larguísima gira que empezará en junio, Fripp sólo ha comentado que hará parada en algunos festivales, como Rock in Rio en Brasil o Doctor Music Festival en Montmeló (Barcelona), porque quiere darse a conocer entre la gente joven que acude a ellos.

En el Doctor Music Festival actuarán tres días con un repertorio que repasará todas sus épocas, según explicó el músico cuando empezó la curiosa ronda de preguntas y le tocó el turno a los periodistas españoles.

Curiosa ronda porque Flipp ideó una mecánica más propia de un espectáculo de magia que de una rueda de prensa: Llenó su sombrero de papelitos con los nombres de los presentes y sacó algunos nombres al azar, que fueron los afortunados que pudieron formular sus preguntas.

En este turno de preguntas es donde habló de cosas prácticas, como el hecho de que no tiene previsto sacar a la luz ningún disco con canciones nuevas en breve, prefiere el directo al estudio, o que la formación con la que girará estará formada por el saxofonista histórico Mel Collins, mientras el bajista Tony Levin no estará por motivos familiares y será sustituido por Theo Travis.

Completarán la formación Jakko Jakszyk, Gavin Harrison, Pat Mastelotto, Jeremy Stacey y Bill Rieflin.

Una formación que "tiene capacidad para tocar cualquier tema del repertorio de la banda, de cualquier época", cosa que nunca había pasado hasta ahora, según Fripp.

"La banda de los ochenta estaba influenciada por el post-punk y era difícil que interpretara ciertas canciones de los setenta, sin embargo, ahora que somos más viejos, somos más jóvenes para ciertas cosas", señaló.

Esta vuelta a las esencias no significa que King Crimson haya sido seducido por la nostalgia, a lo largo de cinco décadas Fripp se ha encargado de refundar la banda en varias ocasiones, siempre buscando cosas nuevas y ahora sigue fiel al mismo patrón.

"Al publico del rock progresivo no le gusta progresar- bromeó el guitarrista-. Cada vez que cambian los miembros y el estilo se quejan", pero Fripp no se siente totalmente dueño de sus actos ni último responsable de los cambios que ha impulsado en estos años dentro de King Crimson porque "la música es algo superior a los músicos". 

"Los músicos pasan y la música permanece. La labor del músico es estar ahí, disponible para que la música se encarne en sus manos", dijo visiblemente emocionado.

"Lo imposible es posible -sentenció-. Cuando la gente se junta en un lugar con buenas intenciones, pueden pasar grandes cosas, y eso es lo que pasa en la música en directo, algo irrepetible", concluyó.