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La cantante irlandesa y líder de The Craberries Dolores O'Riordan ya está en el cielo interpretando el concierto "más importante de todos", el de la "vida misma", celebró hoy el sacerdote Liam McNamara durante el funeral de la artista, fallecida el 15 de enero a los 46 años.

Unas 200 personas participaron hoy en la misa celebrada en la iglesia de Saint Ailbe de su pueblo natal de Ballybricken, en el condado de Limerick (suroeste de Irlanda), que fue retransmitida en directo por Limerick FM Radio.

El servicio religioso estuvo oficiado por McNamara, amigo personal de la familia O'Riordan, por el párroco de Ballybricken, James Walton, y por el arzobispo Kieran O'Reilly, de la archidiócesis de Cashel y Emly.

El féretro de O'Riordan entró en la iglesia hacia las 11:30 horas GMT al son del "Ave María" de Franz Schubert, en una grabación de la líder de The Cranberries y el tenor italiano Luciano Pavarotti.

La música de la artista y su grupo sonó durante partes de la ceremonia, en la que estuvieron presentes su madre Eileen, sus seis hermanos y sus tres hijos: Taylor, Molly y Dakota, fruto de su relación con Don Burton, de quien se separó en 2014 tras 20 años de matrimonio.

Frente al féretro se colocaron una guitarra y un disco de platino y otros objetos relacionados con su vida personal, como un libro de poemas y un cuadro de Nuestra Señora de los Dolores que perteneció a su tátara-tatarabuela.

Durante la homilía, McNamara recordó que O'Riordan no solo puso en el mapa a su "preciosa comunidad" de Ballybricken, sino a la ciudad de Limerick y a todo el condado, tras convertirse en un icono de la música mundial al comienzo de la pasada década de los 90.

"No hay palabras para describir adecuadamente a Dolores o para establecer con precisión la influencia positiva que ha tenido durante años", prosiguió el sacerdote, quien habló de su primer encuentro con la cantante, cuando tenía 18 años y cantaba y tocaba el órgano con el coro de Saint Ailbe.

"Poseía -dijo- una voz muy especial, un talento que valía su peso en oro. Y como la chica inteligente que era, sabía muy bien que debía desarrolla y usar ese talento. También sabía que el talento lo da Dios todopoderoso para usarlo generosamente para el beneficio de otros".

"Si se derraman lágrimas en el cielo, por necesidad serán lágrimas de alegría. Sí, lágrimas de alegría, después de una excelente actuación de Dolores en el concierto más importante y vital de todos, el concierto de la vida misma", celebró McNamara.

El féretro abandonó el templo, entre aplausos, y acompañado por la canción "When you are gone", incluida en el álbum de The Cranberries "To the Faithful Departed" (1996).

El cortejo fúnebre se desplazó al cementerio de Ballybricken para enterrar a la cantante junto a su padre Terry, en un acto privado, al que solo asistirán la familia y los más allegados.