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El rock duro de la banda britanica Def Leppard rescató la segunda jornada del Santiago Rock City, un día en el que sólo su solvente puesta en escena salvó a un festival al que no le acompañó la suerte.

Durante la semana había cancelado su presentación Aerosmith, el grupo que atraía el público, por las convulsiones que sufrió Steven Tyler, el cantante de la banda, tras su show en Sao Paulo.

La renuncia de Aerosmith provocó que mucha gente se bajase del concierto, y además la lluvia caída durante todo el día tampoco contribuyó a mejorar la situación.

Y así lució el estadio Monumental de la capital chilena, donde no se sabía si esperar una prolongación del hito histórico que marcaron la víspera The Who y Guns N?Roses o resignarse a una transición marcada por lo que pudo ser y no fue.

Pero, sin embargo, cuando al final del sábado ya no cabía esperar nada que destacase en un día anodino, surgió Def Leppard, ese seguro de vida que cualquier aficionado a la música agradece.

Tyler Bryant & The Shakedown intentó alegrar la velada y la entonó a base de ganas y los fundamentos que siempre sostienen un concierto de rock, porque sonó fuerte, afilado, agresivo, seductor.

Faltaba algo en el Monumental, medio vacío porque se devolvió la mitad del importe de la entrada a quien lo solicitó por la ausencia de Aerosmith, pero allí reinaron Joe Elliot y sus chicos.

Ya no son jóvenes y cuarenta años de carrera les adornan, pero ni siquiera necesitan esa vitalidad para coronarse como reyes del glam rock gracias a exitazos como 'Let's get rocked'.

"Suenan mucho más fuerte de lo que esperaba", decía uno de los asistentes que quizá no sabía que Def Leppard es garantía de contundencia y energía en cualquier lugar que tenga la suerte de acoger un concierto suyo.

El mejor ejemplo de este paisaje es el batería de Sheffield (Inglaterra), que perdió un brazo en un accidente de coche y aun así simboliza el espíritu mismo de la banda por su entrega y su potencia.

En el Monumental sonaron 'Foolin' y 'Dangerous', entre otras, y en el estómago de cada uno de los asistentes resonaron los bajos con cada tema de una de las grandes bandas de la historia del rock.

Cuarenta años después de su primer concierto, Def Leppard conoce a su público y sabe que forma parte de la historia de este género con una generosidad que pocas veces se ve en otras bandas.

Le rindieron homenaje a Steven Tyler, el cantante de Aerosmith que no pudo estar con un recuerdo en forma de riff a Offspring antes de dar paso a iconos como 'Pour some sugar on me' o 'Hysteria'.

Siguieron 'Animal' o 'Armaggedon it', y para entonces al público ya se le había olvidado que llovía y que no estaba Aerosmith y toda la mala suerte que acompañó la jornada.

En definitiva, tras tocar todos los éxitos que surgen después de once álbumes de estudio, no le dejaron espacio a su audiencia nada más que para aplaudir.

Sin embargo, entre el público aún había quien ponía problemas: el jueves próximo Chile se juega su clasificación para el Mundial en el previsiblemente maltrecho césped del Monumental.

"Aquí solo va a haber barro", decía uno de los asistentes, que se hacía eco de las quejas de algunos jugadores de la selección chilena por el estado de la superficie.

Pero dio igual: Def Leppard es una banda instalada en los altares del rock y solo necesitó un concierto para demostrarlo y salvar la segunda y última jornada del Santiago Rock City.