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Fue el 10 de abril de 1970 cuando Paul McCartney anunció que se iba del grupo, pero en realidad la banda ya estaba disuelta desde antes.

El 10 de abril de 1970 fue un día negro para millones de fans de todo el mundo… la noticia era dura y sin regreso atrás: Paul McCartney se separaba de The Beatles, y con esto, la disolución del grupo se convertía en una cruel realidad.

La noticia se extendió como pólvora y ocupó los titulares de los principales diarios del mundo, hace exactamente 47 años. Sí, con el inicio de la década de los 70, llegó a su fin un fenómeno que revolucionó la industria de la música.

Pero su separación fue solamente una formalidad, ya que Paul McCartney, John Lennon, George Harrison y Ringo Starr ya estaban en crisis desde tiempo atrás, mantenían en apariencia la unidad de la banda, pero en realidad ya estaban sumergidos en sus proyectos como solistas.

Los diarios estaban llenos de especulaciones acerca de la banda; sobre la Beatlemanía, Lennon señalaba que los fans ya los seguían ciegamente, y que parecía que ya no les importaba su música.

Además, mientras Lennon buscaba renacer y conseguir paz mundial de la mano de Yoko Ono, McCartney iniciaba una vida en familia junto a Linda. A esto se sumaron los problemas comerciales, ya que tras la muerte de su mánager, Brian Epstein, The Beatles intentaron llevar sus negocios ellos mismos, pero con poco éxito.

Su empresa, Apple Corps entró en problemas y, aparte, Lennon contrató a Allen Klein, el controvertido mánager de los Rolling Stones, lo que puso otra piedra en el camino del grupo. Paul quería reactivar a The Beatles como banda en vivo, pero sus compañeros parecían no estar de acuerdo.

La gota que derramó el vaso

El 20 de septiembre de 1969 estalló la bomba. En una reunión de trabajo de la banda, ante cada requerimiento de McCartney, Lennon se negaba, hasta que terminó gritando “Quiero el divorcio, así como ya me divorcié de Cynthia. La banda es historia, me voy”. Pero lo obligaron a guardar silencio, ya que estaba en puerta el lanzamiento del disco Abbey Road.

Lennon era el tercer Beatle que quería dejar al cuarteto de Liverpool, ya que Ringo Starr amagó con hacerlo durante la grabación del White Album, y George Harrison durante Let It Be.

Pero lo de John iba en serio. Incluso Harrison grabó I Me Mine el 3 de febrero de 1970 sin Lennon, en la que fue la última canción registrada con el nombre del grupo.

Después de esto, vinieron las disputas entre Paul y Phil Spector por la producción de Let It Be y la pelea con Ringo para ver quién sacaba primero su propio disco. Así que el anunció de McCartney, el 10 de abril de 1970, a una semana de su debut como solista, fue una maniobra de promoción innegable.

Además, el hecho de que Paul fuera quien anunciara que dejaba el grupo fue algo que Lennon jamás le perdonó. McCartney dejó en claro que no habría un nuevo disco de The Beatles, porque había muchas diferencias personales, comerciales y musicales.

Lo que es cierto es que tras la muerte de Epstein, la banda comenzó a desintegrarse, fue una lenta agonía. Y aunque los fanáticos guardaban la esperanza de un reencuentro, ésta murió cuando John fue asesinado en 1980.

Yoko Ono no fue la culpable

Los medios de comunicación y los seguidores de la banda culparon (y aún hoy) a Yoko Ono de la separación del cuarteto de Liverpool, pero en una entrevista con el periodista David Frost, McCartney mencionó que la japonesa no fue la culpable de su desintegración.

Incluso, mencionó que de no haber sido por ella, Lennon no hubiera sido capaz de escribir un tema como Imagine, con un mensaje pacifista y espiritual. Según él, Yoko le mostró a Lennon una visión distinta de la vida, que le permitió dar un giro a sus composiciones.